TÍMIDO AMOR DE ALONDRA LEVE,
tenue fragor de luz dorada,
te descubro ansia de boca
y beso
y sombra
y luego nada.
Ángel ingrato tan a mis penas,
ánima sin labios ni sepulcro,
calcinas mis segundos como antorchas
postreras que desmueren mi nostalgia.
Te tengo tan a flor de todo lo posible,
te siento tan sumamente mía y transitable
que como sed de mi garganta te reclamo
y te bebo sin beberte ya embebida
en la más profunda y tan nocturna soledad
que sola pueblas con tu dulce nombre.
En brazos del pesar te abalanzaste,
te alzaste altanera e indolente
en la cima del desdén de mis caricias....
¿Y pretendes tú quererme y que te quiera?
Con desgana y asombrosamente quieto
reverbero en el eco de tu ausencia,
reverdecen infantilmente mis dedos
desandando el suave valle de tus pechos
en lo más tenaz y vivo del recuerdo.
Alondra dura,
halcón errante,
viento desierto,
vela sin jarcias,
grumete triste
mi corazón
cadena blanda
¡cuánto te tardas!
De Dulce pesar culpable