Sin malicia

by Administrator 31. agosto 2009 08:16

II.

Ahora que te llevo entre mis manos con esmero.

Ahora que te escribo estas sencillas obviedades.

Ahora que la carne semejante de mis huesos

te reclama como hermana imprescindiblemente:

te recreo regocijo del silencio,

te designo pilar esperanzado,

te proclamo baluarte inexpugnable

de la vida entera que te sueña.

De Casi sin sentir que fui

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Sin espina

by Administrator 28. agosto 2009 09:53

Sin espina




I


En el vuelo de la risa te recojo
y me llevas lejos y riendo
siempre.

De luz llena y norte claro y agua,
carne sin espina, todo amor
siempre.

Eres bella porque sabes y proclamas
la alegría de la vida toda
siempre.

En lo duro de la angustia tú te creces
y destierras terca la tristeza
siempre.

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Desiderata

by Administrator 27. agosto 2009 14:30
Tendí la mano.
Hacía frío.
El viento silbaba su letanía.

Salí como si hubiera nacido
sin un rasguño de mi sueño
y di a la caza alcance
en el breve frenesí
de la vida que moría.

No me abandones ahora:
soy peregrino aterrado
que llora en la oscuridad;
soy un bastón hecho añicos
que palpa la angustia
de unos brazos sin manos;
soy una voz insistente
que miente el único nombre
que sigue creyendo a su pesar.

No desdeñes
mi pequeñez infinita
en tu simple infinitud
de ser perfecto.

No te das cuenta...
Tiendo la mano y hace frío.
Tiendo la risa recién lavada
y llega la prisa y se la lleva.

No me percataba.
Me estoy muriendo cada día
desde que nací.
¡Eso entristece y justiprecia tanto
el sentido de lo efímero...!


(De: La plegaria de las piedras)

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Fidelidad

by Administrator 26. agosto 2009 09:49




Si siempre crees lo que está escrito, tienes un problema grave. Si escribo “estás muerto, lector” ¿qué haces? ¿Te suicidas? ¿Sigues leyendo? O te convences entonces de que todo lo que está escrito es mentira por definición…

Yo me inclino por esto último, porque abre un abanico enorme de posibilidades, incluso la contraria de la que buscas, pero que puedes poner siempre del revés. Sin ir más lejos, aplícale su medicina: “Todo lo escrito es mentira por definición”. Incluso lo que acabas de leer. Y ahora también. Y ahora otra vez. Y otra. Y otra… hasta la extenuación.

(De Entremundos)

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Los libros

by Administrator 25. agosto 2009 08:06

 

 

UN LIBRO QUE NO SE LEE

Voz que no se escucha,

silencio residual y antagonista

del manantial voluntario de la lectura.  

UN LIBRO QUE SE NOS ABRE

Pregón del aroma discreto

del texto de las bibliotecas,

pájaro sin jaula trinando

el pentagrama vertical

y sucesivo de los bosques,

restañando la nostalgia

de aquella algarabía tan cenital

y distante como la infancia mía.  

UN LIBRO QUE SE HA LEÍDO

Paso del itinerario

reiterado y sostenido

que madurará en sendero.

Sueño  con olor a pan parido

del horno del sudar

del primor de la escritura.

Constancia fiel de la promesa

de entregarse lisa y llanamente

de una vez y por entero.

Disfraz, en definitiva,

del tacto mismo

de todo lo que nos habla

de la frescura del cielo.  

UN LIBRO QUE SE RELEE

Viejo amigo recobrado,

cantera y flor torneados en palabras:

otros ojos tocando,

otras manos mirando

tan leyendo

y tan callando... 

UN LIBRO QUE SE VENERA

Terciopelo al corazón,

bálsamo a la herida,

refugio del pensamiento,

reposo para el cansancio

al que  voy cuando me pierdo,

del que cuando me encuentro vengo.

De La plegaria de las piedras  

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Dios protege a los animales

by Administrator 20. agosto 2009 10:05
  

                Pone la mesa con gesto cansado. El día ha sido largo y difícil. Los niños por fin duermen el sueño de los exhaustos, que les permite no despertar aunque la casa se derrumbe. Aníbal roe su hueso detenidamente en la alfombrilla mientras que Jero se ha enzarzado en una frenética persecución de su propio rabo.

 

                Ya no dice nada, para qué. Los deja por imposibles. Luego murmuran los vecinos que está claro que es ella quien lleva los pantalones. “¡Señor, señor! ¡Cuánta paciencia tienes que darme”, piensa resignadamente Begoña. “Encima pretenderá que le haga todo lo que le gusta”.  Abre el puchero y se sirve dos cazos de carne estofada. “La verdad es que no sé para qué. Si luego es de plato único”.  Cada vez le cuesta más trabajo domar a los niños.  Ahora sí que habla en voz alta, dirigiéndose a él: “¿Sabes? Últimamente las cosas no son tan fáciles. Algo se huelen. No debía haber permitido que los novatos hablaran con los veteranos. Aunque ninguno sabe a ciencia cierta lo que ocurre, los más antiguos han ido atando cabos de forma sutil. Y cada vez que bajo a la habitación veo el miedo en sus ojos y siento el temblor de sus piernas. Y eso no es bueno”… Lo piensa mejor y se sirve un cazo más. “Aunque la carne del último ha salido exquisita,  ¿no crees, Aníbal?” y le echa un cazo en su cuenco. Aníbal, por un momento, parece que va a incorporarse y sentarse a la mesa. Pero no, decide que no. Con su hueso tiene bastante. Hace tiempo que los prefiere. Su mujer tiene razón,  es de plato único.

De Entremundos 

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Vestida de palabras

by Administrator 19. agosto 2009 11:21

Mas se fue desnudando,

,y yo le sonreía

Juan Ramón Jiménez

 

Vino en dientes de deleite temprana de bocados,

gota de vejez tardía trocada en alborozo,

acre de calostro recio, nutricio, todo linfa,

rehuyendo la palabra como artefacto estéril.

 

Fue dócil, acendrada,  puñal de vanagloria,

acosadora tosca de reflejos opacos,

redentora flagrante de desiertos ficticios.

 

Y luego fue palabra

y amasijo

y carne

y sangre

y me hizo daño.

 Y en burdas cicatrices de sintagmas obscenos

inscribió despiadada su ruin metamorfosis:

vagido primerizo podrido en estertor,

disputa singular con los gusanos últimos

en corolario agónico transido de epitafio.

 

Dudo que seamos capaces

de dudar  impunemente.

 

Varada mi inventiva,  me contemplo abstraído

desdeñado por ella, esquiva y casquivana,

baluarte demolido por una hueste núbil.

Al poco la progeria sabrosa de mí mismo

reivindica su esencia, y restalla su ley

poderosa, brutal, abridora de carnes

como un látigo de años,  como cómitre duro

de esos versos tullidos cruelmente abismados,

y me abandona al pairo  de una galerna muda,

ectoplasma, ave fénix casi sin sentir que fui.

  

De Casi sin sentir que fui

 

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Aurum potabile

by Administrator 18. agosto 2009 12:08

 “Si el hombre es polvo

esos que andan por el llano

son hombres”.

(Octavio Paz)

Todo era por aparentar. Y por disimular la cojera del alma. Y por alumbrar sueños nuevos en este erial de silencio. Y por embaucar al tiempo. Y para poder mentirse una y otra vez que nada cambia. Y para descerrajar los cielos con su mirada indecorosa.

Ella carecía de importancia. Si era una mera brizna de casi nada en un punto irrisorio de este universo ilimitado, ¿qué más daba otro golpe de duelo?

Todo iba recuperando su sabor. La sangre acre en sus manos. La sal del llanto en su lengua. La dulzura exacta de la muerte en el descanso larvado de sus ansias.

Todo se iba impregnando de resonancias metálicas, sombrías,  amortecidas, como si fuera alejándose, adentrándose, anidándose, anudándose, enlodándose sin temor en la tierra madre, Refugio Inciso Permanente. 

Ella me lo debía. Desde el día en que aceptó las condiciones para pernoctar en esta casa. Desde el momento en que llamé a la puerta. Desde el instante en que sus ojos se enredaron en los míos. Desde la certeza que guió mi mano cuando imploró ayuda, segundos antes de echárseme encima como un perro rabioso.

No me arrepiento de nada. El rito es así. La maté, la enterré, tan poca cosa (un puñado de polvo de mujer enterrado en la  polvareda transitoria del recuerdo). Al César lo que es del César.  Y a ti, ¿qué te daré a ti?

Por eso me exonero y me sacrifico. Porque dos muertos caben en el mismo hoyo. Por fortuna para todos, cuando se cumpla el proceso y sus gusanos se apareen con los míos me descompondré en miríadas ínfimas de hálito invisible y anidaré en cada garganta alentando gritos. Así pues, la batalla estaba ganada antes de su inicio. El círculo se cierra en cada una. Vivo para siempre cuando muero. Y vuelta a empezar. Custodiar la casa y ensalzar la magnitud del galardón: sobrevivir una sola noche para beber el aurum potabile y alcanzar la inmortalidad, sin necesidad de volver a comer o beber. Soy el Conde de Saint Germain y todavía busco con quien compartir mi secreto. 

De Entremundos

 

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Haikus encadenados

by Administrator 17. agosto 2009 14:22

 

“Lo que temía:

sólo existe el ahora

como ahora mismo. 

 

Acumulaba

mientras sobrevivía

instantes mínimos

 

 

y al contemplarlos

me  mentía la idea

de lo pasado. 

 

Pero es inútil

obcecarse en lo vivo

cuando estás muerto. 

 

 

Reloj a cero,

no sé cómo recuerdo

lo sucedido.

 

Vuelvo a estar hecho

de ahoras diminutos

que se disputan

 

vehementemente

la verdad como perros,

la hez como moscas.

 

Vuelvo a dudar.

Mientras tanto transito

caminos viejos

 

que me conducen

de cabeza a la duda.

Se cierra el círculo:

 

no saber es

un círculo vicioso

para soberbios;

 

como yo mismo,

que a duras penas ando

urdiendo mundos

 

donde perderme,

quizás justificarme

o sepultarme,

 

pero buscando

poner las etiquetas

que me permitan


catalogar

el contenido todo:

la vida breve,

 

la causa justa,

la muerte necesaria,

nacer crisálida,

 

vuelta a morir,

entre mis propios brazos

abandonado.

 

Y mientras tanto

desfallecer inerme,

surgir a tiros

 

como se surje

del fondo del abismo

que llevas dentro…

 

Me contradigo.

Seguramente sea

sólo el aliento

 

que me alimenta

y envenena mi muerte

cuando es preciso.

 

Descubro ahora

los desmanes sutiles

del infinito

 

conocimiento

imprescindiblemente

desasistido

 

del individuo,

de las burdas pamplinas

de trascendencia:

 

si solo somos

hombres inacabados

de arriba abajo;

 

  si comulgamos

con ruedas de molino

constantemente

 

ninguna parte

será el mejor destino

para los pasos”.

De: 101 haikus para naufragar 

 

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Ouroboros

by Administrator 14. agosto 2009 11:32

               

      Érase una  vez un hombre triste. Sin mayor precisión. Tampoco es necesaria. Érase una vez, como decía, un hombre triste que gozaba su quebranto con la placidez resignada que otorga lo irreparable. Apenas levantó una palma del suelo se afligió. Dejó de ver las cosas en su justa proporción, desaparecieron los olores a ras de tierra y sobresalió entre la espesura, con el consiguiente peligro de no llegar ileso a la mañana. Urdió ingenios paliativos de sus carencias y lo llamó cultura. Y creció y se hizo fuerte y anidó en un encastillamiento y lo llamó soberbia. Y encumbrado por encima de sí mismo se despeñó y se hizo añicos. Y volvió a empezar sin recordar apenas sus orígenes. Y se hizo triste. Y habitó entre nosotros. Y gozamos su quebranto con la placidez resignada que otorga lo irreparable. Apenas levantamos una palma del suelo nos afligimos… Y saltando eslabones y olvidando cadenas surcamos el espacio y nos perdimos definitivamente.

(Crónicas Oníricas de Prístino Páramo)

(De Entremundos) 

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A David Moreno, con mucho respeto

by Administrator 13. agosto 2009 11:19

 

Se estrella en mi pecho un avión de papel:

así de sencillo y tan hondo.

Un avión de palabras,

un viaje de buenos deseos,

un hermoso anochecer de lectura compartida.

Aeronaves Poemáticas Eseá,

-David Moreno a los mandos-

pilota un cadáver exquisito

contra reembolso de la voluntad de ser libres.

Por megafonía el comandante nos advierte:

En Picassent se purgan disparates,

cadenas de errores o barbaridades

hechas por cualquiera de nosotros

en estado de desgracia…

 

Entre sus barrotes apenas caben las manos

y estos aviones mensajeros,

estas palomas de combate rimadas

y armadas con mimo y esperanza recién escrita.

“Desearía tomarme un cortado con mi mujer

y en esos minutos tener una charla cariñosa”.

Soy proclive al amor como la cuchara a la boca

y me enternece ese cortado que es un pacto y un paréntesis

y ese palique que salta entre los besos que se guardan con  paciencia.

En mi cabeza satisfecha y casi feliz los imagino

en un chiscón en libertad y ahítos ambos de palabras.

“Rezando dos padres nuestros el asesino no revive a su muerto”.

¡Qué poso tan culpable que rezuma este verso!

¡Qué asunción domesticada de lo injusto del castigo impune!

¡Cómo deja mi cabeza sin sosiego, sin excusas, en silencio!

¡Joder con los reclusos!

 

El vuelo va llegando a su fin:

“Bienintencionados lectores.

Apunten sus lápices y disparen una dirección.

El avioncito sabe su cometido”.

 

La poesía sigue siendo un arma cargada de futuro.

 

 

Y David coge sus trastos,

se adentra en su silencio

y se lleva puesto mi corazón. 

De Casi sin sentir que fui

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El futuro es un arma cargada de pasado

by Administrator 12. agosto 2009 14:14

 

              “Después nos tienes que hacer una cena fabulosa” le dijeron sus hijos. “Muy bien”, contestó él, siguiéndoles el juego: “¿Qué os apetece?”… “Una fuente enorme de patatas fritas, salchichas de frankfurt y flan” dijo Miguel. “No, mejor macarrones con tomate y tarta helada” corrigió Adela…

 “Me está bien empleado” se decía pesaroso Jorge, aunque desplegaba la mejor de sus sonrisas ante sus retoños, mientras pedaleaban los tres a lomos de sus viejas bicis. “Es tremendo elegir entre guatemala y guatepeor. Si quieren ir al cine, con sus palomitas y su refresco, se pone por un pico. Y si me los llevo al parque a montar en bici nos lo pasamos cañón, pero luego se les encrespa el hambre y es peor el remedio que la enfermedad. ¡A ver quién es el guapo que les dice que no!... En fin”… “Está bien, chicos, subimos las bicis y luego compramos en el chino patatas, salchichas y unos flanes, ¿de acuerdo?”… Jorge había tomado una decisión rápida, pero no al azar. Los macarrones tardan más en hacerse que las salchichas y la tarta helada era más cara que tres flanes de bote, así que estaba muy claro. Miguel dice que sí desde el principio y Adela, más difícil de contentar, arruga un poco el gesto, pero acaba transigiendo al ver que ha triunfado su postre. Jorge sabe que este dispendio le costará el desayuno de toda la semana que viene, pero no está dispuesto a que sus hijos vuelvan a casa de Asun sin cenar… ¡Eso sería lo último!           

Llegan al portal. Suben las bicis y Jorge decide que mejor baja él solo al chino y ellos se van bañando. Mientras se dirige a la tienda busca consuelo en su capacidad de salir adelante de las situaciones complicadas… ¡Qué difícil se ha vuelto la vida de repente! Desde que se separó de Asun, nada es tan fácil como parecía. Con el tiempo –con muy poco tiempo, la verdad- se había dado perfecta cuenta de que las cosas eran sencillas porque santa Asun se las echaba a la espalda. Si pudiera dar marcha atrás no volvería a cometer esos estúpidos errores de cómodo varón adocenado. Entendía perfectamente que ella tirara la toalla. Ahora veía con una nitidez odiosa que él habría hecho lo mismo si hubiera estado en la situación de Asun, con una diferencia importante: no habría aguantado ni la cuarta parte de los años que ella. “Joder, si ella quisiera, podríamos volver a intentarlo”… Y en un impulso entretejido de nostalgia, comprensión, ternura, encandilamiento… en fin, todas esas pequeñas cosas que adornan los afectos, la llamó al móvil. “Hola, Asun. Soy Jorge. Te llamo para decirte que llevaré a los niños un poco más tarde. Voy a comprar algo de cena porque están muertos de hambre. A eso de las diez, todo lo más, los tienes en casa bañados y listos para ir a dormir. ¡Ah!..., te quiero”. No sabía bien por qué había cerrado así su mensaje. Bueno, en realidad, sí. Primero porque estaba hablando con un buzón –con esa sensación de idiota que se le quedaba siempre en el cuerpo- y, segundo y más importante, porque se había dado cuenta de que no daba pie con bola sin ella. Porque su ausencia le había demostrado hasta qué punto llenaba cada rinconcito de su vida de una forma tan cotidiana que había dejado de valorarla. En fin, lo bueno del futuro es que siempre estará por hacer.

* * *

            Nada más entrar en la tienda se percata de que no debía haberlo hecho, pero es lo jodido de estas situaciones, que no suele haber marcha atrás. Los cuatro compradores están arrinconados en el fondo, fuera del alcance de las miradas del exterior. Jorge, lógica y cobardemente, intenta darse la vuelta, pero sabe que no podrá ser… y un sirlero a su espalda se lo confirma poniendo la navaja en sus riñones. “¿Dónde crees que vas, guapete?” le canta al oído, con un aliento a muela podrida. “Vete con tus compañeros de juego al fondo, anda. Y pórtate bien, que si no…” Y para demostrar que no bromea, le corta el lóbulo de la oreja y se lo pone en la mano. Jorge sabe que no debe quejarse… Pálido y sangrando copiosamente, saca con su mano izquierda un pañuelo, mientras guarda como un tesoro en su mano derecha el retazo de su oreja… “No me lo puedo creer… Es imposible que me esté pasando esto… ¡Dios mío! que no vaya a más, que los niños están solos en casa”.

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Matar a las hadas (postre)

by Administrator 10. agosto 2009 10:05

Para Gonzalo Escarpa,

 tan distraído

Una mirada ciega de noche

deambula bajo palio de negrura.

Otras manos lentas me cercenan

todas las caricias que te sobran.

Hoscos labios muerden besos yermos,

suplican dientes y rezan lenguas

y todo se calla carmesí,

sangre de esa ese cándida

muerta por la falacia fricativa,

entre sus dos nadas in fraganti.

Todo tuyo para nunca conquistarte.

Para estar alejado de ti

de mí mismo me desmuero.

Desmerezco mucho si te importuno,

descreo poco si te esquivo.

Pura contrición en copa escasa

la vida que voy bebiéndome

con mil sorbos irreverentes, ázimos,

solapado y torpe y tan nictálope

por ser aleatorio y  turbio.

Por la cocina del tiempo

cruzo  sin pudor ni cortesía:

siempre es parca su abundancia.

Los postres de la vida

perpetran epitafios en las lápidas:

éramos tan solo plato único.

Matar a las hadas torvamente,

manzanas asadas con agria dulzura:

paronimia tan hiriente y homicida…

¡anida ovillada y tan artera!

Sacrilegio mayor sería  que talar

la arboleda sutil de  la magia,

Perrault,  Andersen, Calleja, Grimm,  Aldecoa

crudos en un plato apetitoso

para adictos al suplicio ectópico.

Después es correcto no eructar:

que no se escape  súbito

el polvo de las metáforas

que dormitaba en sus manos

y se pose sin inquina

alando los versos más tenues

para beneficio y uso expreso

de lo que suponemos poema.

Matar a las hadas supondría

algo así como… no sé…,

celebrar la cobardía  de morir

sin haber vivido y merecerlo.

 

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San Martín

by Administrator 7. agosto 2009 13:00

El accidente debió de ser espantoso. Carretera secundaria, noche y alcohol. No hace falta añadir mucho más, salvo que el coche no tenía alas y voló.

 

El conductor está ingresado en mi hospital. Ha sido plenamente consciente y culpable de la desgracia. A mí no puede ocultármelo. Su jactanciosa destreza al volante se fue creciendo con las súplicas de sus cuatro acompañantes. De nada sirvieron las peticiones de parar para apearse en mitad de la nada. Él no aminoró, sino todo lo contrario. Como suele ocurrir en estas situaciones fue el único superviviente.

 Ahora yace crucificado en la cama, escayolado de pies a cabeza, inmovilizado por poleas, atravesado por mil varillas metálicas que pretenden devolverle su hechura humana, asaeteado por cien agujas que lo nutren y lo sedan. Y no hace otra cosa que pensar en lo ocurrido. Pero ya es tarde. Ahora me toca a mí. Éste es mi trabajo. Cuando yo morí, después de tres operaciones y una dolorosísima agonía, juré no abandonar este hospital hasta dar con el culpable de mi atropello. Aún no lo he encontrado. Se dio a la fuga, pero no tengo prisa, todo se andará. Mientras tanto recibo a las ánimas de los muertos recientes, que me traen noticias frescas de otros fallecidos con los que se cruzan. Yo les describo a mi verdugo con la esperanza de encontrar su pista y les presento al suyo si está ingresado en este centro. Precisamente acaban de llegar los cuatro acompañantes del crucificado… Están deseosos de saludarle. Después de mucho porfiar he conseguido convencerles de que hay que tener paciencia. Cuando les haya enseñado a empuñar bisturíes con sus dedos de aire, a estrangular o acelerar goteos con sus manos de frío, a desbridar heridas con sus ansias de daño, podrán comenzar a visitarle. La muerte innecesariamente dilatada y dolorosamente viable es el único recurso que nos queda. Cuando estén en este lado  ya veremos.


 

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Haiku

by Administrator 5. agosto 2009 12:19

 

Hostigamiento:

pliégate puro junco,

disfraza el miedo.

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