Presentación de "Amanecer mañana"

by Administrator 23. enero 2012 03:56

Si te apetece pasar un rato agradable y dispones de una horita libre el próximo viernes,  puedes acercarte al Ateneo de Madrid a las 20h. y asistir a la presentación de mi nuevo libro, titulado "Amanecer mañana". No te arrepentirás. Me presentarán José Mª Herranz (editor) y Sara Torres y María Torvisco, dos grandes poetas y amigas. Después yo leeré algunos poemas del libro y responderé a las preguntas que queráis hacerme.

 

No lo olvidéis: el próximo viernes, 27 de enero, a las ocho de la tarde en la Sala de conferencias del Ateneo de Madrid

  

Calle Prado 21, Madrid 28014

 Tfno. 91 429 17 50 Metro: Sevilla, Antón Martín, Sol Autobús: 5, 6, 9, 15, 25, 27, 32, 34, 51, 52, 53, 57, 150

Latitud:40.415

Longitud:-3.69824

Dirección:C/ Prado, 21 - 28014 Madrid

 

Fernando Lorente

 

 

 

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Muchos años después

by Administrator 20. enero 2012 02:50

  

“Muchos años después,

frente al colofón del hostigamiento,

el paladín Arcediano  Zaldívar

había de repudiar aquella trampa felona

en que su hambre lo llevó a saborear el cielo...”

Márquez  no entiende por qué le resulta

familiar este texto escrito en la pared.

Su cadencia reverbera en el recuerdo

como una música que tamborileara

en el tiempo buscando un autor.

El tío Gabriel quizá pueda precisar su desazón.

Hasta ese momento, será mejor suponer que,

para variar, se está equivocando.

Porque ése es, en realidad,

su pasatiempo preferido.

Equivocarse.

Si no,

¿para qué sirve vivir?

 

Márquez nunca será un héroe.

Aunque sueñe terciopelos en sus noches,

esa pintada en la pared le garantiza un futuro:

tampoco serán suyas las palabras que aún no ha escrito.

 

Entre el número inabordable de combinaciones posibles,

entre el eco imperceptible de sinapsis conceptuales, 

entre los billones de billones de textos equiposibles,

sabe que escribirá uno que ya fue escrito.

Sin mala fe.

Sin peor intención que la de gustar.

Y le maldecirán por ello.

Y tendrán razones fundadas.

 Y Márquez, el tímido niño que apenas habla,

decide que no hará caso a su tío,

que sus compañeros tienen razón

y que mejor buscarse otro oficio.

Y

guarda

celosamente

las cuartillas

que narran

el delirio

de esa soledad

de tantos años

para que no tengan

una segunda

oportunidad

sobre la tierra.

Fernando Lorente

(De Acaso una luciérnaga)   

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Asomó con curiosidad imparable

by Administrator 11. enero 2012 02:09

 

Asomó con curiosidad imparable.

Las diecinueve cincuenta y todo él ojos

‑perplejos, espantados, atónitos-

que olvidaban la traslúcida oscuridad 

de su mundo amniótico.

La premura rítmica de su madre

se agolpaba tras él y le proyectaba

envuelto en el manto de la vida

libre, roja, caliente y umbilical.

 

Afanada en el esfuerzo,

extenuada sin percatarse todavía,

lo contempla con cara única, irrepetible.

Yo los veo allí, juntos y hermosos,

lo mejor de mí en el regazo del parto.

 Y la charla del médico,

del amigo médico,

que te recompone con un cariño inefable,

que juega a tranquilizar con la broma adecuada,

con la justa medida de lo que puede decir,

sabiendo insinuar y callar con magistral discreción.

 

Luego te va raptando

Morfeo

pausadamente

‑celoso y profesional‑,

y  yo,

tan solo

ante el miedo a tu profundo sopor

y la extrema  palidez de tu rostro,

busco respuestas que aplaquen

el pánico que trastorna mi plegaria.

-‑¡Tranquilo, todo va bien!

            (¡Qué frase maravillosa!

            ¡Las palabras pueden ser

            lo más hermoso del mundo...!)

Entonces te dejo dormir y me vuelvo a verle.

 Ahí está diminuto

y ya sufriendo a manos de los hombres:

            pesado,

            medido,

            palpado,

           estrujado con rigor científico

           y envuelto

           en la sirena 

          de su propio llanto.

 Me desespero con las ansias de cogerle en brazos,

de besarle con la intensidad de nueve meses de espera,

de llevarle en volandas al lado de su madre

acariciando su piel recién estrenada.

 Por los pasillos del hospital,

sobre tu vientre aún abultado,

viaja con la cabeza erguida

venteando el universo.

No ve más que luz ‑creo‑,

tan distinta de su oscuridad.

No oye más que el fragor de la premura,

pero nosotros no podemos hablar,

sólo miramos.

 

Y, por fin, llegamos a nuestra habitación

‑de inmediato  nuestro hogar en miniatura‑.

Él es un fisgón impenitente

y observa inquisitivo,

atendiendo a las voces

con una aplicación admirable.

 Me arremango la emoción y lo sostengo:

tiene la piel suave,

sonrojada,

recubierta de pelusa de algodón

como un fruto atónito e inquieto

recién caído del cielo.

 Yo tengo el corazón en los mismos labios...

Y no soy capaz de otra cosa que

abrazarte,

besarte,

dejarte descansar...

y luego mirarle en su cuna mínima

levantando su cabeza

y proclamando su deseo incuestionable de vivir.

 Y pienso

‑¡loca esperanza!-

que el mundo es desmesuradamente bello.

Fernando Lorente

(De La miel y la hiel)

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Citas con mucha miga (38)

by Administrator 4. enero 2012 02:22

                                   J. M. Caballero Bonald:

 

                                            Cada vez más las noches

                                         tienen ya algo de preámbulos.

                                                    

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