I
INTRAMUROS.
Otredad.
Protohistoria vana.
Un solo golpe.
Como un beso corriente.
Imposible.Ominoso.
Polvareda lacia.
Un solo beso
como un golpe en los labios.
Incisiones.
Obsidiana brillante que antaño fue rojo.
Patrimonio vencido de la nave al pairo.
II.
SE POSÓ LA GAVIOTA EN MI JARCIA.
Casi muerta, hambrienta y helada
buscó su bocado con premura.
Y su pico de pronto es dentado
y sus patas de repente garras.
[Engendro de mis noches
te meces ya vorágine
con la superior destreza
de todas las guadañas.]
III
PALPITAS.
Obcecado.
Ignorancia vana.
Un latir distante
como un perro sin amo.
Persistente.
Obsoleto.
Inclemente y humano.
Un solo perro
como un corazón sin manos.
Percutiendo.
Oxidando mi sangre que fuera roja antaño.
Irreverente Simbad abismado en el fondo.
IV
Yo era grumete en tus ojos,
en tus dulces labios risa,
radiante en ambos balcones
por la gracia de tus manos.
Por ti me zambullía
sin prevención alguna
en las simas azules
del lecho de tus ansias.
Leviatán inocente,
resurgía Ave Fénix
por arte de tu magia.
Competía cual rayo
en alumbrar dorado
el perfil de tu rostro
doblegando la pena
con el ardor de Aquiles.
Y ahora, desangelado,
muestro el muñón perverso
de mi dolor ausente
que tan triste me deja.
¡Qué solo me devoro,
humano y tan infame,
como los que sin un mal
amor que les sustente
optan por abortar
al fin su singladura!
De Últimos designios