UN LIBRO QUE NO SE LEE
Voz que no se escucha,
silencio residual y antagonista
del manantial voluntario de la lectura.
UN LIBRO QUE SE NOS ABRE
Pregón del aroma discreto
del texto de las bibliotecas,
pájaro sin jaula trinando
el pentagrama vertical
y sucesivo de los bosques,
restañando la nostalgia
de aquella algarabía tan cenital
y distante como la infancia mía.
UN LIBRO QUE SE HA LEÍDO
Paso del itinerario
reiterado y sostenido
que madurará en sendero.
Sueño con olor a pan parido
del horno del sudar
del primor de la escritura.
Constancia fiel de la promesa
de entregarse lisa y llanamente
de una vez y por entero.
Disfraz, en definitiva,
del tacto mismo
de todo lo que nos habla
de la frescura del cielo.
UN LIBRO QUE SE RELEE
Viejo amigo recobrado,
cantera y flor torneados en palabras:
otros ojos tocando,
otras manos mirando
tan leyendo
y tan callando...
UN LIBRO QUE SE VENERA
Terciopelo al corazón,
bálsamo a la herida,
refugio del pensamiento,
reposo para el cansancio
al que voy cuando me pierdo,
del que cuando me encuentro vengo.
De La plegaria de las piedras