Si siempre crees lo que está escrito, tienes un problema grave. Si escribo “estás muerto, lector” ¿qué haces? ¿Te suicidas? ¿Sigues leyendo? O te convences entonces de que todo lo que está escrito es mentira por definición…
Yo me inclino por esto último, porque abre un abanico enorme de posibilidades, incluso la contraria de la que buscas, pero que puedes poner siempre del revés. Sin ir más lejos, aplícale su medicina: “Todo lo escrito es mentira por definición”. Incluso lo que acabas de leer. Y ahora también. Y ahora otra vez. Y otra. Y otra… hasta la extenuación.
(De
Entremundos)