by Administrator
22. septiembre 2009 13:16

A David Moreno, con mucho respeto
Se estrella en mi pecho un avión de papel:
así de sencillo y tan hondo.
Un avión de palabras,
un viaje de buenos deseos,
un hermoso anochecer de lectura compartida.
Aeronaves Poemáticas Eseá,
-David Moreno a los mandos-
pilota un cadáver exquisito
contra reembolso de la voluntad de ser libres.
Por megafonía el comandante nos advierte:
En Picassent se purgan disparates,
cadenas de errores o barbaridades
hechas por cualquiera de nosotros
en estado de desgracia…
Entre sus barrotes apenas caben las manos
y estos aviones mensajeros,
estas palomas de combate rimadas
y armadas con mimo y esperanza recién escrita.
“Desearía tomarme un cortado con mi mujer
y en esos minutos tener una charla cariñosa”.
Soy proclive al amor como la cuchara a la boca
y me enternece ese cortado que es un pacto y un paréntesis
y ese palique que salta entre los besos que se guardan con paciencia.
En mi cabeza satisfecha y casi feliz los imagino
en un chiscón en libertad y ahítos ambos de palabras.
“Rezando dos padres nuestros el asesino no revive a su muerto”.
¡Qué poso tan culpable que rezuma este verso!
¡Qué asunción domesticada de lo injusto del castigo impune!
¡Cómo deja mi cabeza sin sosiego, sin excusas, en silencio!
¡Joder con los reclusos!
El vuelo va llegando a su fin:
“Bienintencionados lectores.
Apunten sus lápices y disparen una dirección.
El avioncito sabe su cometido”.
La poesía sigue siendo un arma cargada de futuro.
Y David coge sus trastos,
se adentra en su silencio
y se lleva puesto mi corazón.
Fernando Lorente
(De Casi sin sentir que fui)
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