Ella va
con su humildísimo
bolso de plástico
feo, rosa, desgastado.
Él habla
un árabe niño,
trabado por la vida
y se le descose
la sonrisa de la boca.
Ambos van al cole
de la mano.
Los otros les miran,
callan y se relamen.
Fernando Lorente
(De Casi sin sentir que fui)