Tiro de nuevo del hilo del recuerdo que se enreda entre mis dedos.
El afán de la niñez rebana tópicos y erige efigies de agua:
todo potencia, músculo, nervio, tesón, inconsciencia extraordinaria
para pintar el mundo con las manos que me saben al tocarte,
gratamente depravadas sin percibirse infractoras de la piel de nadie.
Y es el aquí y ahora y nada más que el momento manda.
Me desboco y la urgencia pone freno al crecimiento incongruente:
dabale arroz a la zorra el abad y tiro porque me toca y el balón es mío
y tu padre no sabe tanto como mi padre pero no importa
porque esto es cosa nuestra y lo vamos a arreglar sin ir más lejos
y ya no te quiero porque te has ido con otro y yo que te soñaba
futuro exacto de ni nebulosa infantil y tu perderás un novio
y él la nariz y algún diente y yo seguiré buscándote
y vuelta a empezar...
Fernando Lorente