A Constantin Brâncuşi
Yo tallaba el cielo.
Con la gubia de mis ojos
de penurias crudas,
tan sin pan ni circo,
yo tallaba el cielo.
Luego vino reposar
y ver volar esta luz
tan adherida a la nada.
Pero desbasté el vacío.
Me encontré desorientado
domando monotonías,
exacerbando artificios
en el perímetro purode
los logaritmos mónadas.
Me abismé allende los óvalos,
repudié adorables círculos,
me extravié en lo más abstruso…
Yo tallaba el cielo
en columnas infinitas.
Desentrañaba los gestos
de la bruma de las aves,
de la curvatura exacta
del mirar de la Pogany.
Me perdía en los albores
del sigilo incomprensible.
¡Verifiqué laberintos…!
Hasta que pulí lo antiguo,
di con mi propio principio
y restañé la hemorragia,
domestiqué la agonía,
transustancié la memoria
erguida en piedra de luz.
Fernando Lorente
(De Suplantaciones)